Hace unos años tuve la experiencia de vivir en Río Puelo un pequeño (muy pequeño) poblado de la comuna de Cochamó, lugar con el que generé un vínculo profundo y que conservo hasta hoy.
Al conocer Cochamó me sentí maravillada por lo imponente de su naturaleza y pude reconocer su enorme capital humano encarnado en sindicatos de pescadores artesanales, agricultores, las juntas de vecinos, etc; quienes planteaban con fuerza sus visiones de desarrollo para la comuna. No obstante, existía un gran descontento con la gestión de un municipio que no apostaba por la participación de estos y otros actores en la toma de decisiones. El descontento ante este estilo de trabajo y la falta de capacidades del alcalde era declarado frecuentemente por gran parte de la comunidad, que condenaría esta ineficiencia y autoritarismo con la salida del jefe comunal en la elección de octubre recién pasado.
Grande fue nuestra sorpresa cuando el cierre de la primera mesa indicaba la clara tendencia de triunfo del señor alcalde por sobre otro candidato que encarnaba mucho de aquello que las personas –pensábamos- deseaban: un municipio abierto a la comunidad y en contra de proyectos tan nefastos como la construcción de una represa en la cuenca del río Puelo.
La reelección fue por una mayoría abrumadora y frente a ella surgen muchas preguntas y supongo que seguirán apareciendo…desde mi perspectiva, aún cuando las personas demanden mayores oportunidades y participación en la toma de decisiones, el estilo paternalista sigue siendo el que predomina particularmente en territorios rurales, y el tradicionalismo de sus habitantes genera una resistencia al cambio y desconfianza sobre las capacidades de un liderazgo joven (palabras de muchas personas respecto al otro candidato); deben haber muchas otras explicaciones, supongo….para que hablar del peso de los “cariñitos” de campaña a la hora de marcar la rayita sobre uno u otro. No podría emitir un juicio castigador para aquellos que a cambio del voto consiguen que desparasiten sus vacas o combustible para el generador; finalmente son personas que no todos los días pueden acceder a estos beneficios y hay que parar la olla...más allá de motivos más o menos aceptables, lo triste es darse cuenta que estas relaciones estén por sobre las ganas de construir en forma colectiva los proyectos de desarrollo de un territorio.


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